23 enero 2012

BASF asume el fiasco de su patata transgénica y renuncia a vender transgénicos en Europa

Cultivo transgenico
Desde Amigos de la Tierra animamos al resto de la industria a seguir el ejemplo

La multinacional química alemana BASF anunció a mediados de enero su decisión de abandonar el mercado europeo de semillas transgénicas, reconociendo la “falta de aceptación en muchos lugares de Europa por parte de la mayoría de consumidores, agricultores y políticos”. Esto supone la retirada de la patata transgénica
 Amflora aprobada hace tan solo dos años, de la que se han cultivado apenas unas decenas de hectáreas y que, tras múltiples escándalos de contaminación, ha supuesto otro gran fracaso para la industria de los transgénicos.

La decisión de BASF se produce después de intensos años de lobby por parte de esta multinacional para introducir sus cultivos transgénicos en Europa. De hecho, la patata transgénica Amflora fue el primer cultivo aprobado en la Unión Europea tras 12 años, y supuso una de las primeras y polémicas apuestas del Comisario de Salud y Consumo John Dalli.

En Amigos de la Tierra consideramos la decisión de BASF como una oportunidad para que otras empresas como Monsanto, Syngenta o Bayer, dejen de presionar para introducir cultivos transgénicos en Europa. El ejemplo de BASF demuestra que forzar la voluntad de los consumidores y de la gran mayoría de agricultores, no es rentable ni siquiera económicamente.

Las tácticas de la industria de los transgénicos para la introducción de sus productos en Europa están cada vez más al descubierto, con protestas formales de Gobiernos Regionales como el de Azores por la injerencia de la Embajada Estadounidense por su reciente prohibición de estos cultivos. O las presiones de la industria y la Embajada de EEUU en España que revelaron los cables de Wikileaks, y que confirmaron porqué España es el único país de la UE que cultiva transgénicos a gran escala.

Por lo tanto, animamos al resto de la industria de los transgénicos a seguir el ejemplo de BASF y reconocer que el futuro de la agricultura y alimentación en Europa, y en el resto del mundo, pasa por un modelo social y sostenible, en el que cada vez está más claro que las semillas modificadas genéticamente no jugarán ningún papel en nuestro futuro.

Fuente: Amigos de la tierra

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