05 agosto 2012

La ilusión nuclear del Reino Unido


Central nuclear
La decisión del Parlamento del Reino Unido de autorizar la construcción de 10 nuevas plantas de energía nuclear se ha hecho en base a unos presupuestos falsos, dice el Prof. Peter Saunders
 El compromiso del Reino Unido con la energía nuclear
A principios de mayo de 2012, Japón paró la ultima central de energía nuclear para un mantenimiento rutinario de seguridad, dejando al país tras el accidente de Fukushima con todas sus centrales nucleares fuera de servicio por primera vez en 40 años (1). Antes de la catástrofe de Fukushima, Japón producía el 30% de su energía a partir de la energía nuclear. Miles de personas se manifestaron en Tokio para celebrar lo que se pensaba era el final de la era nuclear en Japón.
Otros países también se han replanteado la energía nuclear, tales como Alemania e Italia, que ya han decidido prescindir de ella y otros, como Japón, también podrían seguir los mismos pasos [2] (Fukushima Fallout (SiS 51), pero el Gobierno del Reino Unido está decidido a seguir adelante con la construcción de al menos 10 nuevos reactores. Dicen que esta es la única manera de satisfacer nuestras necesidades energéticas futuras y de paso cumplir con nuestro compromiso de reducir las emisiones de carbono, añadiendo además que la energía nuclear es la alternativa más barata a los combustibles fósiles y más segura que el carbón. Cada una de estas afirmaciones se contradicen con las evidencias, como ya se ha demostrado en numerosos informes.

La energía nuclear sólo puede hacer una pequeña contribución a nuestras necesidades energéticas totales, e incluso podrían satisfacerse con fuentes renovables, como la energía eólica y la solar (véase [3] Green Energies – 100% Renewable en 2050, publicación de ISIS). También es muy cara, insistiendo el Gobierno que no había subvenciones para la energía nuclear a pesar de que ninguna central nuclear ha sido construida sin ayudas públicas, y nadie cree, incluidas las empresas que se espera inviertan en el proyecto, que esto sea posible. El Gobierno ya está preparando con la Industria la forma en que se va a proceder a dar las subvenciones, probablemente en forma de un “ contrato por la diferencia” que garantice un precio de mercado más alto, y que no será pequeño. También está negociando con la Comisión Europea para que estas ayudas entren dentro de las reglas de la Unión Europea (4).
Las centrales nucleares son conocidas por retrasarse varios años su construcción y por los enormes presupuestos que son necesarios, como es el caso de las dos que están actualmente en construcción en Europa: en Olkilouto, Finlandia, y Flamanville, Francia, sin ninguna excepción [5] ( El coste real de la energía nuclear , SiS 47). Y por otra parte, está el peligro de que se produzca un grave accidente como el de Three Mile Island, Chernobyl o Fukushima [6] (Lecciones de Fukushima y Chernobyl , SiS 50). Par más información, véase Las evidencias indican que se ha producido al menos un millón de muertos por el accidente nuclear de Chernobyl y Truth about Fukushima, SiS 55).
Hay una enorme cantidad de evidencias que son de dominio público en contra de la opción nuclear. ¿ El Gobierno no las conoce? Un reciente informe, A Corruption of Governance?,publicado conjuntamente por la Asociación para la Conservación de la Energía (ACE) y Unlock Democracy da respuesta debida a esta pregunta (9). Si se hace una lectura detenida de los documentos y declaraciones del Gobierno, especialmente del Proyecto Global de la Política Nacional Energética (ES-1) (10) y el Proyecto de Declaración de la Política Nacional sobre la Generación de Energía Nuclear (ES-6) (11), de los que son autores Ron Bailey y Lotte Blair, se demuestra que el Gobierno es consciente de las evidencias en contra de la energía nuclear, pero que las omite cuando la decisión se toma en el Parlamento.
¿Cuánta electricidad se necesita?
Las centrales nucleares tardan muchos años en construirse, por lo que si queremos tener suficiente energía para el año 2025 o 2050, es preciso empezar la planificación ahora. El primer paso, se podría pensar, es estimar cuánta energía se va a utilizar, para a continuación calcular cuánto vendrá de cada una de las fuentes energéticas, fósiles, energía solar, eólica, biomasa, energía nuclear, y así sucesivamente. Esto nos permitiría decidir sobre la estrategia a tomar, teniendo en cuenta factores como el coste, la seguridad y la necesidad de reducir las emisiones de carbono.
Pero esto no lo ha hecho el Gobierno. En lugar de analizar el consumo actual y las tendencias, pidió a una empresa, Redpoint, que predijese la necesidades energéticas para el año 2025, que incluye tanto el programa nuclear con nuevas construcciones y la instalación de energías renovables para lograr el objetivo del Gobierno de un 29% de la electricidad procedente de fuentes renovables para esa fecha (12). Redpoint obtuvo la cifra de 110 GW, una predicción sobre la capacidad de producción de energía si las políticas actuales se llevan a cabo. Pero el Gobierno está usando su estimación de las necesidades energéticas del Reino Unido para el año 2025 como forma de justificar sus políticas.
En cuanto al año 2050, después de pasar mucho tiempo y tras baldíos esfuerzos para lograr que el Gobierno suministrase información respecto a la demanda más allá de esa fecha, Bailey y Blair preguntaron si se había hecho alguna evaluación o prueba, y les dijeron que no había nada. Eso no ha impedido que el Gobierno diga una y otra vez que “la demanda energética podría duplicarse para el año 2050”.
¿Cuánto costará?
Cuando al Secretario de Estado se le pidió una estimación del coste de la construcción de las infraestructuras de producción de electricidad, éste mostró una tabla con el precio al que debe ser vendida la electricidad producida por la energía nuclear para que alcance un punto de equilibrio, un precio medio durante la vida útil de la planta, que se había establecido en 6,8 peniques/kWh ( 0,076 euros), un coste inferior a otras opciones, tales como el carbón, el gas, las energías eólicas terrestre y marina (13). No se incluyen otras fuentes, como la biomasa, la cogeneración de gas o el gas procedente de las aguas residuales, las cuales sí aparecen en el Informe Mott MacDonald ( del Gobierno del Reino Unido) (14), que son opciones más baratas que la energía nuclear, incluso según el Informe. Así mismo, no se recordó a los diputados que las fuentes renovables, como la eólica, solar o marina, son mucho menos costosas con el tiempo, mientras que no hay posibilidades de que la energía nuclear sea más barata en un futuro próximo, debido a que se precisa mucho tiempo para el desarrollo de nuevas tecnologías. Por el contrario, el coste de la construcción de las centrales nucleares se eleva considerablemente por el aumento de la inflación (3).
Bailey y Blair también indicaron que el Gobierno asumía que las centrales nucleares tendrían un período de funcionamiento de 60 años, aunque las experiencia demuestra que 40 años ya es una estimación muy optimista. En el primer borrador del documento ES-1, la vida útil se establecía en un período de entre 40 a 60 años. En el proyecto revisado y en el documento final, el 40 ha desparecido y se establece en 60 años. El análisis de Mott MacDonald está hecho en base a una vida útil de 60 años, pero no hay una base para esta consideración. La vida útil de funcionamiento es algo especialmente importante al considerar la energía nuclear, ya que gran parte del coste total lo supone la construcción de las centrales, más bien que el suministro de combustible.
Cuando el Gobierno anunció que iba a construir 10 nuevas centrales nucleares, aseguró que esto se haría si fuese posible sin ayudas. Cualquier persona sabe que esto es imposible, y de hecho esto lo sabe la banca de inversión (4). Ahora también sabemos que el Gobierno también lo sabía.
La compañía alemana E.ON ha desistido de construir nuevas centrales nucleares, y las únicas empresas que quedan en este campo son Electricé de France y Centrica, que han dejado claro que sólo seguirán adelante con el proyecto si se les garantiza un precio suficientemente alto de la electricidad que producen las plantas nucleares (15), en otras palabras, grandes subvenciones.
¿Es necesaria la energía de origen nuclear?
En el Informe que el Gobierno presentó en el Parlamento se exageraban mucho las futuras necesidades energéticas y se subestimaba el coste de la energía nuclear con respecto a otras fuentes energéticas. A pesar de esto, es posible que no seamos capaces se mantener nuestras luces encendidas y de cumplir con los objetivos de reducción de los gases de efecto invernadero, aunque está lejos de ocurrir. Hemos dado detalle de todo esto en nuestros informes (3), pero el ejemplo más claro lo da el Gobierno alemán, que se ha comprometido a cerrar sus instalaciones nucleares y a reemplazarlas, confiando en alcanzar sus objetivos sin ellas.
El Gobierno británico también sabe que es perfectamente posible vivir sin centrales nucleares. En 2010 y en 2011 se publicaron dos Informes (16). En cada uno de ellos se incluyen una serie de escenarios para conseguir alcanzar una reducción del 80% en las emisiones para el año 2050, satisfaciendo las necesidades energéticas del país. De los 16 escenarios que aparecen en el Informe de 2011, 6 de ellos no implicaban la construcción de ninguna nueva central nuclear (5).
En las Declaraciones de Política Nacional (SNSP) EN-1 EN-6 presentadas ante el Parlamento, a los diputados se les decía que “ de no construirse nuevas centrales nucleares antes de finales de 2025 corría el riesgo el Reino Unido de quedar atrapada en fuentes de energía emisoras de grandes cantidades de carbono” (17). Pero no se les dijo que podía haber otros escenarios en los que se suministrase energía con bajas emisiones de carbono sin necesidad de la energía nuclear.
El director de la ECA. Andrew Warren, escribió sobre este asunto a Charles Hendry, MP, Ministro responsable de la energía nuclear. El Departamento de Energía y Cambio Climático (DECC) respondió oficialmente (6) “ que había que tener en cuenta que el panorama del análisis de Pathways 2050 ES-1 no se presentó de forma completa a los diputados según todas las opciones posibles” y justificaba esta decisión diciendo que “ éste no es, sin embargo, el propósito del SNSP”.
Parece que una declaración de la política nacional sea solo: una declaración de la política del Gobierno respaldada en evidencias escogidas de forma arbitraria para justificar lo que el Gobierno ha decidido hacer. No se ha tratado de una presentación imparcial de todos los informes disponibles para que el Parlamento llegase a la mejor decisión. Sería interesante saber si los parlamentarios saben esto.
¿Por qué se hace?
Bailey y Blair creen que no fueron los Ministros del Gobierno los que engañaron al Parlamento y que a ellos mismos se les dio una información sesgada. No es algo inverosímil. Los Ministros están muy ocupados y no tienen tiempo para leer con detalle los documentos que reciben, y menos aún para buscar y leerse todas las referencias. Confían en los resúmenes que les facilita su personal. [...]
De todos modos, no nos convence. No recuerdo haber oído a ningún ex Ministro haberse quejado de que habían sido engañados en lo referente a la energía nuclear mientras ocupaban su cargo. La verdadera pregunta es por qué el Gobierno ignora de forma deliberada ciertas evidencias y elige una opción más costosa y menos eficaz que otras alternativas. La explicación más probable es que con el tiempo se establece una estrecha relación entre los Gobiernos, Ministros y funcionarios, y el lobby nuclear.
Hace sesenta años, muchas personas creían que el Reino Unido necesitaba su propia bomba atómica, y también que la energía nuclear podría proporcionar un suministro ilimitado de energía eléctrica barata. Desde entonces los proyectos civiles y militares han ido de la mano, apoyándose mutuamente en muchos aspectos, como ha ocurrido en otros países ( véase El verdadero coste de la energía nuclear en Francia (18), SiS 53). Una de las ventajas ( desde este punto de vista) de un reactor de agua presurizada es que produce plutonio, que puede ser utilizado en armamento. Y gran parte de la investigación se puede ocultar en el presupuesto del Ministerio de Defensa, que no suele ser mirado con el mismo ojo crítico que otros departamentos ministeriales.
Los tiempos han cambiado. Ahora sabemos que la energía nuclear no es ni barata ni segura, y aunque la mayoría de la gente esté de acuerdo en que hay que encontrar alternativas a los combustibles fósiles, también sabemos que la energía nuclear no es la mejor opción para llevarlo a cabo.
La situación militar también es distinta. Incluso aquellos que creían que las armas nucleares eran necesarias para el mantenimiento de la paz hasta la caída de la Unión Soviética, han sido incapaces de plantear ningún escenario plausible que pudiera sernos útil ahora. No ha contribuido en nada nuestras intervenciones en la Malvinas, en Bosnia, en Irak, en Libia o en Afganistán. […]
Sin embargo, en contra de toda evidencia, el Gobierno persiste en su programa de energía nuclear y utiliza otras para justificar su decisión ante el Parlamento. Ya se ha decidido una inversión de 20 mil millones de libras para reemplazar al programa Trident, cuando todavía nadie sabe cómo se podría desarrollar.
El lobby nuclear trabaja como avanzadilla de la ciencia, promocionando nuevas tecnologías para la supuesta defensa del Reino y para el suministro de nuestras necesidades energéticas. Los sucesivos Gobiernos transmiten sus palabras, y en los últimos años su influencia ha crecido. De hecho, la suya es una visión de mediados del siglo XX. Ahora estamos en el siglo XXI y la energía del futuro es la energía renovable. En cuanto a la Defensa, sea cual sea la respuesta, no es el programa Trident. Es hora de terminar con esta fascinación por la energía nuclear.

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