24 marzo 2013

Los Matsés, unidos contra petrolera canadiense


Existen alrededor de 2.200 matsés que viven en la selva amazónica en la frontera entre Perú y Brasil.
Hombre MatséEl río Yaquerana recorre el corazón de su tierra y señala la frontera internacional que separa su hogar.

Pero para los matsés, los arroyos, las planicies aluviales y las selvas de arena blanca conforman un territorio ancestral compartido por toda la tribu.

No comemos alimentos de la fábrica, no compramos cosas.

Por eso necesitamos espacio para cultivar nuestra propia comida.

Navegando por la selva

Los matsés cazan en la selva animales como el tapir y la paca, un roedor grande, utilizando arcos y flechas, trampas y escopetas.


Las comunidades viven cerca de la ribera, y cada mañana niños y adultos se ponen en marcha para capturar el pescado del día.

En sus huertos crece una gran variedad de cultivos, entre ellos alimentos básicos como el plátano y la yuca.

El chapo, una bebida dulce hecha con plátano, siempre está hirviendo en el hogar de un matsés. Las mujeres cocinan la fruta madura y exprimen su tierna carne con coladores caseros hechos de hoja de palma.

Esta deliciosa bebida se sirve caliente, junto al fuego, y se suele beber mientras uno se mece en una hamaca.

Cuando no hay colegio, los padres llevan a los niños a los huertos para enseñarles cómo cultivar su propia comida.

Las ranas no son solo una delicatessen culinaria, sino que también tienen un uso práctico.

Una especie de rana verde conocida como “acate” segrega un fluido que utilizan tanto hombres como mujeres para obtener valor y energía, y mejorar las habilidades de caza.

Los hombres recolectan el fluido frotando la piel de la rana con un palo. Luego se aplica en pequeños agujeros que se queman en la piel del receptor.

El mareo y las náuseas pronto dan paso a una sensación de claridad y fuerza que puede durar varios días.
Los hombres matsés soplan tabaco, o polvo de “nënë”, por la nariz de los otros hombres para darles fuerza y energía.

Los espíritus de las plantas como medicina
Los curadores matsés tienen una profunda comprensión de cómo se pueden utilizar las plantas de la selva para curar enfermedades.
Para los matsés, las plantas y los animales tienen espíritus al igual que los humanos, y pueden dañar o sanar un cuerpo humano.

Un curador identificará la causa de la enfermedad de su paciente y la tratará con su respectiva planta medicinal.

Un dolor de garganta, por ejemplo, puede estar causado por haber comido carne de mono aullador, y se puede tratar con una planta que se parece a la laringe del mono.

Desde el contacto, los matsés han sufrido graves enfermedades, especialmente malaria y otras dolencias introducidas y que sus plantas medicinales no pueden curar.

En 1969, los matsés fueron contactados por miembros de un grupo misionero estadounidense, el Summer Institute of Linguistics.
Los misioneros llegaron después de que se produjeran violentos enfrentamientos entre los colonos locales, que intentaban construir una carretera a través del territorio de los matsés, y los indígenas, que estaban defendiendo su tierra. Varios colonos fueron asesinados después de ocupar una de las casas comunales de los matsés e izar la bandera peruana, lo que provocó la intervención del ejército.

Desde entonces, los matsés han abandonado sus casas comunales y viven en casas familiares individuales, y muchas de sus antiguas ceremonias ya no se practican.

Nuestros antepasados siempre nos dijeron que los foráneos inician los conflictos. Como durante la fiebre del caucho, van a venir de nuevo para causar conflictos entre nosotros. Marcos, hombre matsés

Otros pueblos indígenas permanecen aislados y viven cerca de los matsés tanto en Perú como en Brasil.
Durante la década de los 90, los madereros inundaron el territorio de los matsés y los indígenas no contactados huyeron. Ahora los matsés dicen que están regresando.

“Cuando los madereros invadieron nuestra tierra, los indígenas aislados desaparecieron de la selva. Ahora hemos expulsado a los madereros y los indígenas están volviendo.

La empresa petrolera los obligará a huir de nuevo…”Vayan y díganle al mundo entero que los matsés nos mantenemos firmes en nuestra posición contra la empresa petrolera. ¡No queremos que invada nuestra tierra!
Nueva amenaza desde Canadá

En 2012, la empresa petrolera canadiense Pacific Rubiales comenzó exploraciones petrolíferas en tierra habitada por los matsés y sus vecinos los indígenas aislados.

El Lote 135 se sitúa directamente en una zona que ha sido propuesta como reserva para proteger a las tribus no contactadas.

El proyecto, valorado en 36 millones de dólares, abrirá cientos de líneas sísmicas en una zona de más de 700 km2 de selva y excavará pozos en busca de petróleo, lo que afectará a las cabeceras de tres importantes ríos esenciales para la subsistencia de los matsés.

El petróleo destruirá el lugar donde nacen nuestros ríos. ¿Qué pasará con los peces? ¿Qué beberán los animales?

Aunque los matsés se han opuesto repetidamente a que las empresas operen en sus tierras, sus protestas han sido ignoradas.

Un segundo Lote 137 ya se ha demarcado sobre el mapa, directamente encima del título de propiedad territorial de los matsés. A pesar de las protestas de los indígenas, Pacific Rubiales está ejerciendo gran presión sobre la tribu para que comiencen los trabajos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si quieres hacer un comentario sobre este articulo, hazlo aquí, gracias.