30 marzo 2014

Vida sin vacunas: Experiencias de familias de niños no vacunados

Ciertos sectores de la Pediatría española y de la Administración echan en cara a nuestras familias la inconsciencia en la decisión de no vacunar, nos culpan por nuestra actitud adoptada, nos dicen que somos malos padres e incluso nos tachan de asesinos. Esta situación viene creada desde hace siglos por la creencia de los licenciados en esta técnica transmitida por la Universidad española como inmejorable e incuestionable.


Hace unas décadas, fuera de los centros del conocimiento oficial, las madres y padres recibimos una formación superior que nos permitió acceder al conocimiento extraoficial de una manera fiable y cotidiana, de tal manera que las familias españolas estamos, en la actualidad, bien documentadas e informadas, cosa que no puede decirse de los licenciados de este país.

Hoy en día ya es conocido por el sector social que pide un cambio profundo en las estructuras económicas del país que esta técnica médica bicentenaria, denominada vacuna, que surgió no para proteger a las poblaciones sino para engañarlas y tenerlas aparentemente protegidas, sea históricamente revisada y cuestionada por los grandes fallos cometidos a lo largo de los doscientos años de existencia.


Continuamente las Administraciones han ido silenciando todos los acontecimientos negativos por ella producidos, además ha ido promoviendo la investigación en este campo y ha ido encareciendo el producto final. Son cada vez más confirmados aspectos de las vacunas como su ineficacia, su inseguridad, su toxicidad, su colateralidad y su negocio.

Debido a estos sucesos se ha producido entre la población una gran desconfianza y una intensa interpelación a los pediatras en las consultas diarias. Ni las vacunas disminuyeron las epidemias, ni nunca estuvieron exentas de peligros, ni nunca fueron composiciones seguras. Nunca produjeron la inmunidad de grupo.

Es decir, se trató de un fármaco experimental que nunca llegó a cumplir sus objetivos iniciales. Por lo tanto, cuando no utilizamos las vacunas no tenemos que hacer nada más para estimular nuestra inmunidad porque ella es el termómetro de la Humanidad.

Cuanto más equilibrada, más justa y equitativa está la Humanidad, mejor funciona nuestra Inmunidad Infecciosa de grupo y nuestra salud Comunitaria. Todos estos aspectos han sido aprendidos por las familias del mundo que cuestionan las vacunas, las obligadas y las vacunaciones masivas. Nuestro compañero Andreas Bachmair nos muestra en su libro los testimonios de madres y padres que han ido dejando y abandonando la filosofía vacunal y vacunalista.

Estos relatos suponen para el mundo un posicionamiento claro y decidido de familias que han dado el paso definitivo para actuar y pensar de otra manera. Es un libro que nos llega en el momento oportuno para abandonar en el camino esa filosofía que afirma que gracias a los fármacos vivimos mejor y más tiempo. Son, y han sido siempre, tiempos de cambio y de renovación.

Xavier Uriarte (Médico) Presidente Liga por la Libertad de Vacunación (LLV)
Este libro es un compendio de buenas noticias: existen cientos y miles de familias en todo el mundo que reflexionan sobre la bondad de la vacunación y deciden… no vacunar, ellos quieren escoger otros medios para conservar la salud de sus niños permitiendo a su sistema inmunitario construir sus defensas de forma natural. La otra buena noticia es que estos niños que no se han vacunado se desarrollan bien, muy bien incluso.

Lejos de las alergias y de los problemas de aprendizaje que sufren sus compañeros de escuela que han sido vacunados. Raramente están enfermos y cuando lo están se recuperan rápidamente. Sus historias se repiten como un alegre poema y cada una añade una pequeña nota personal, original e interesante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si quieres hacer un comentario sobre este articulo, hazlo aquí, gracias.