En su libro Anatomía de una epidemia el periodista de investigación Robert Whitaker cuenta en un capítulo llamado La trampa benzo cómo se popularizó el Valium y otras benzodiacepinas cuando al principio de la década de 1960 se puso en el mercado. Era la píldora contra la ansiedad, la dificultad de vivir. También cuenta cómo era esa enfermedad antes de llegar el citado fármaco y cómo se adaptó, como ocurre con tantas dolencias, la enfermedad al tratamiento.
La literatura científica no tardó mucho en contradecir al fabricante del Valium, el laboratorio Hoffmann-La Roche y demostró que la eficacia del preparado no era más que a corto plazo. Apenas una semana, luego su efecto disminuye.
No tardaron tampoco en documentar graves daños, tanto el funcionamiento psicomotor como el cognitivo quedaban “tocados”. Y aparecían síndromes como el de abstinencia muy fuertes. El periodista lo documenta con casos concretos que conmueven.