
Pese a que la industria papelera afirma lo contrario, voces críticas advierten que el uso de los árboles genéticamente modificados (GM) agravará la deforestación. Las aprobaciones oficiales de Washington y Brasilia significarían el punto de partida para toda una gama nueva de productos que desarrollarían también otros países.
“Si Brasil y Estados Unidos reciben el permiso para comercializar estos árboles, nada impediría que exporten esos productos para que otros países los cultiven”, opinó Anne Petermann, directora ejecutiva de la organización ecologista Proyecto Ecologista por la Justicia Mundial (GJEP) y coordinadora de la Campaña para Detener a los Árboles GM, una red que anunció una iniciativa mundial el miércoles 20.