El ministro se olvidó también de hablar de la lucha contra el cambio climático o el levantamiento del bloqueo a energías renovables como la biomasa, que podrían resultar una ayuda fundamental en la reducción del riesgo de grandes incendios forestales.
Todo parece indicar que mientras continúen las altas temperaturas y perdure el fenómeno incendiario, fuertemente arraigado en nuestra sociedad, el peor verano desde 2005 puede seguir dándonos dolorosas sorpresas. Con el mismo número de incendios que en el último decenio, han ardido hasta la fecha 140.000 hectáreas (datos hasta el 12 de agosto), duplicándose la superficie arbolada afectada. Un desastre. Ojalá no haya que lamentar más víctimas. Desde esta entrada, Greenpeace España se solidariza con los familiares de las personas fallecidas y exige a las autoridades que pongan todos los medios a su alcance para que no se repitan las situaciones de falta de previsión y/o coordinación vividas en el Ampurdán o en La Gomera.