31 marzo 2014

El lado oscuro de Brasil: el gigante del petróleo Petrobras se adentra en la Amazonia profunda

Los suruwahas son un pueblo indígena aislado, altamente vulnerable a las enfermedades introducidas
La empresa petrolera estatal brasileña Petrobras ha iniciado las exploraciones en busca de hidrocarburos en una de las zonas más recónditas de la Amazonia, poniendo en serio peligro a varios pueblos indígenas aislados.

Fuentes locales aseguran que Petrobras ha instalado quince barcas de carga con generadores de alta capacidad, oleoductos y maquinaria minera en el río Tapauá, en el estado Amazonas. La exploración se está llevando a cabo cerca de siete territorios indígenas, incluidas las tierras de los indígenas suruwahas, banawas, denis y paumaris.


Aunque la constitución brasileña estipula que los pueblos indígenas deben ser consultados sobre todos los proyectos que afecten a su tierra, Petrobras no ha cumplido con este proceso de consultar a las tribus de la zona. FUNAI, el departamento de asuntos indígenas del Gobierno, tampoco fue informado sobre la exploración, pese al hecho de que algunas tribus de la región están en situación de aislamiento y han sido contactadas de forma relativamente reciente.

Al ser preguntada por las recientes exploraciones en la cuenca del río Tapauá de Petrobras, la Agencia Nacional de Petróleo de Brasil afirmó que “no se ha solicitado, o autorizado, por esta agencia la exploración de petróleo y gas en esa región”.

En una carta a la Fiscalía General, expertos brasileños destacaron el derecho de los indígenas, reconocido por el derecho internacional, a ser consultados sobre esta actividad y advierten que “más de 1.300 personas podrían sufrir impactos irreversibles”. Una diputada y un senador han tratado la cuestión en el congreso.

La exploración podría resultar mortal para los hi merimãs, una tribu no contactada que vive cerca de una de las zonas de exploración. Los indígenas aislados son extremadamente vulnerables a cualquier contacto con foráneos, puesto que carecen de inmunidad frente a enfermedades comunes.

En las décadas de los años 70 y 80 Petrobras realizó exploraciones petrolíferas en el Valle del Javarí, el hogar de mayor concentración de tribus no contactadas del mundo. Numerosos indígenas aislados, así como empleados de FUNAI y Petrobras, murieron en conflictos generados por las actividades exploratorias.

El año pasado, los pueblos indígenas del Valle del Javarí reafirmaron su oposición a cualquier tipo de exploración en, o cerca de, sus tierras. En una carta advertían que no querían ver una repetición de la tragedia que sufrieron cuando Petrobras “destruyó nuestros hogares y huertos, explotaron nuestros lagos y arroyos contaminando los manantiales y condujeron a la muerte a varios indígenas”. Ellos “trajeron enfermedades a nuestras comunidades y la malaria a la región, y trajeron una acumulación de equipamiento a nuestro territorio, dañando la flora y la fauna”.

Survival International ha escrito a Petrobras exhortando a la empresa a detener inmediatamente su trabajo en el área.

El director de Survival, Stephen Corry, declaró hoy: “Brasil está lista y dispuesta a sacrificar las vidas de inocentes indígenas en su codiciosa lucha por las ganancias. Su crecimiento económico se produce con un inmenso coste humano: las vidas y el sustento de los pueblos indígenas del país. No se equivoquen: cuando las tierras de los indígenas aislados son invadidas, la enfermedad, la muerte y la destrucción le siguen inevitablemente. Este es el lado oscuro de Brasil”.

Fuente: Survival

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