18 agosto 2014

Amenazan a líder yanomami brasileño: “la selva o la vida”

Davi Kopenawa, máximo dirigente del pueblo yanomami en la Amazonia brasileña
Davi Kopenawa, máximo dirigente del pueblo yanomami en la Amazonia brasileña y reconocido internacionalmente por su lucha contra la invasión a su territorio de terratenientes y mineros ilegales, pelea ahora una nueva batalla, esta vez contra las amenazas de muerte a él y su familia.

“En mayo, me dijeron (mineros) que él no llegaría vivo al final del año”, explicó a IPS el yanomami Armindo Góes, de 39 años, compañero de de lucha de Kopenawa a favor de los derechos de este pueblo milenario.
Kopenawa, de 60 años, es actualmente el más respetado líder indígena brasileño. El chamán (guía espiritual) y portavoz yanomami es reconocido en el exterior como el “Dalai Lama de la selva”, con frecuentes participaciones en reuniones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otros foros internacionales.

Fue galardonado con el premio ambiental Global 500 de la ONU y su voz atrae a su territorio de 96.000 kilómetros cuadrados, donde viven unos 20.000 yanomamis, personalidades como el rey Harald de Noruega, que lo visitó en 2013, o el británico exjugador de fútbol David Beckham, que lo hizo en marzo.

Kopenawa fundó en 2004 y preside la Hutukara Asociación Yanomami (HAY), con sede en Boa Vista, capital del norteño estado de Roraima. Antes luchó por la creación del Territorio Indígena (TI) Yanomami, con una superficie mayor que Portugal entre los estados de Amazonas y Roraima, en la frontera con Venezuela.

El 28 de julio, HAY denunció en un comunicado las intimidaciones que arreciaron en junio contra su líder, cuando Góes, uno de sus directores, fue abordado en la calle del municipio de São Gabriel da Cachoeira, en Amazonas, por “garimpeiros (mineros ilegales)” que le dieron un claro mensaje de muerte para Kopenawa.

Desde entonces, el “clima de inseguridad ha dominado todo”, aseguró Góes a IPS.

Los garimpeiros cada vez penetran más los territorios yanomami para explotar su oro, tanto en Brasil como en Venezuela, acechando a uno de los pueblos sobrevivientes más antiguos del mundo.

El TI Yanomami se creó en el marco de la Cumbre de la Tierra de 1992, que se celebró en Río de Janeiro, y fue durante la Cumbre Río+20, que se realizó en 2012 en esta misma ciudad, que Kopenawa adquirió gran protagonismo en la escena local, donde antes era menos conocido que en el exterior.

“Davi es una persona muy preciosa para Brasil, pero algunos lo ven como enemigo. Es un pensador y guerrero, que forma parte de la identidad brasileña y que lucha por los derechos indígenas y del pueblo yanomami hace más de 40 años”, dijo a IPS el activista Marcos Wesley, coordinador adjunto del programa de desarrollo sostenible Río Negro del Instituto Socioambiental (ISA).

El río Negro, el más caudaloso de los afluentes del Amazonas cruza parte del territorio yanomami.

Kopenawa logró en los años 90 que 45.000 garimpeiros fuesen desalojados del TI Yanomai, recordó Wesley. “Él y Hutukara tienen una lucha en común y son los voceros de los yanomami para sus denuncias. Imagino que hay gente molesta con el bienestar de los yanomami y que ha sufrido pérdidas económicas”, subrayó.

“Estamos atentos, hay signos amenazantes que nos pone alerta. Estamos trabajando a puertas cerradas. Dos personas armadas ya buscaron a Davi en Boa Vista. Incluso ofrecieron dinero para quien lo identificara. Nuestra preocupación crece”, dijo Góes.

El director de HAY explicó que “nuestra vida está en riesgo y los ancianos de nuestro pueblo aconsejaron a Davi que se resguarde en su comunidad”.
Pese a la delimitación, nunca cesaron las actividades clandestinas en el TI Yanomami.

“Hay mucha gente invadiendo la tierra indígena por la minería”, dijo Góes.

Kopenawa proviene de la remota comunidad de Demini, una de las 240 que existen en la TI Yanomami. Allí solo puede llegarse mediante pequeños aviones o tras10 días de navegación remontando el río.

El 8 de este mes, IPS logró contactar con el líder yanomami, minutos antes de emprender viaje a su comunidad, pero prefirió no detallar su situación por las amenazas.

“Ya lo he dicho todo, no queda nada más por decir. En este momento prefiero no hablar más. Solo puedo decir que estoy muy preocupado, junto a mi pueblo yanomami, lo demás ya lo hablé”, dijo.

Cinco días antes, Kopenawa fue uno de los invitados de honor de la duodécima Fiesta Literaria Internacional de Paraty, en el sureño estado de Río de Janeiro. Allí comentó la situación de violencia contra su pueblo, cuando presentó su libro “La caída del cielo: Palabras de un chamán yanomami”.

“Los estancieros y ‘garimpeiros’ tienen mucho dinero para matar un indio. La selva amazónica nos pertenece. Ella nos protege del calor, es fundamental para todos nosotros y para que nuestros hijos vivan en paz”, declaró.

Antes había denunciado: “Ellos quieren matarme. Yo no hago lo que la gente blanca hace, que van detrás de alguien para matarlo. Yo no interfiero en su trabajo. Pero ellos sí están interfiriendo en nuestro trabajo y en nuestra lucha. Continuaré luchando y trabajando por mi gente. Porque defender al pueblo yanomami y su tierra es mi trabajo”.

En su comunicado, HAY exige que la policía investigue las amenazas y brinde protección oficial a Kopenawa.

“La sospecha es que las amenazas sean una represalia al trabajo realizado por los yanomami, en conjunto con agencias gubernamentales, para investigar y desarticular las redes de minería en la TI Yanomami en los últimos años”, asegura.

Kopenawa y la HAY aportan a la Policía Federal mapas de sitios, puntos geográficos, informaciones de aviones y personas que circulan por su TI. Estas denuncias permiten operativos contra garimpeiros e invasores agropecuarios, el último de gran alcance en febrero.

Según la Policía Federal, solo en Roraima la minería ilegal obtiene 13 millones de dólares mensuales y muchas de sus ganancias provienen del territorio yanomami.

Góes subrayó a IPS que los impactos de la minería sobre los pueblos indígenas trascienden lo económico.

“Desequilibra la cultura y la vida de los yanomami, genera dependencia de objetos y alimentos industrializados y artificiales. Cambia toda la visión de mundo del yanomami. La minería además genera mucha contaminación en los ríos”, lamentó.

“Sabemos que en Brasil, desafortunadamente, tenemos un alto índice de violencia contra líderes indígenas y de movimientos sociales. La impunidad reina. Davi es un guerrero y, seguramente, no se va a intimidar con estas amenazas. Él cree en su lucha, en la defensa de su pueblo y del planeta”, dijo Wesley.

En Brasil, no hay un programa específico de protección de indígenas amenazados.

Representantes de la gubernamental Fundación Nacionl del Indio (Funai) dijeron a IPS que se recibió la solicitud de protección de Kopanawa y otros dirigentes de HAY y se remitió al Programa de Defensores de Derechos Humanos de la Secretaría Especial para el tema de la Presidencia brasileña.

Pero precisaron, que para que se le proteja, el líder yanomami debe confirmar que lo desea, y se espera su respuesta al respecto.

En este país de 200 millones de personas, hay 896.917 indígenas, según el censo de 2010.

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