05 junio 2016

Un santuario marino del tamaño de España protegerá la fauna acuática de Polinesia

Polinesia

Los 19.000 habitantes de las islas Palaus tienen una comunión ancestral con el mar. Por eso, este grupo de islas de 459 km2, una superficie menor que la Comunidad de Madrid, han decidido crear un espacio para proteger la rica y diversa vida que en él habita.

Apenas tienen tierras arables, carecen de recursos minerales, pero el Pacífico que las rodea tiene uno de los tesoros naturales más fabulosos del mundo, y desde el 2021, será el santuario acuático más grande del planeta, del tamaño de España.

Los habitantes de esta zona, la mayoría de etnia polinesia, saben que el agotamiento del mar hará trizas la débil economía de Palau. Por ello, declararon que durante los próximos cinco años se dejarán de otorgar licencias de minería, petróleo y pesca (sobre todo a las flotas de Taiwan y Japón) y el 80% de su plataforma de 500.000 kilómetros cuadrados estará prohibida para cualquier tipo de actividad comercial.

El restante 20% estará reservado para la pesca artesanal y de baja intensidad que practican los habitantes. Esta zona económica especial, que tendrá una superficie similar a la de España, apunta a regenerar su valiosa vida acuática, donde se pueden encontrar más de 1.300 especies de peces, 700 variedades de corales, y algunas rarezas como una laguna repleta de medusas que no son tóxicas.

“Es uno de los lugares con la mayor biodiversidad marina del planeta”, dice Enric Sala, un gironés nombrado Explorador Residente de la National Geographic Society, y creador de la fundación Pristine Seas.

“Mi generación ha visto cómo varios cardúmenes van disminuyendo, he visto cómo el tamaño físico de los peces se ha reducido. Esto va más allá de la pérdida económica de empresas o de otros países: hablamos de la vida, de lo que se diezmará si no tomamos acciones”, dijo el presidente Tommy Remengesau Jr. cuando proclamó la creación del santuario.

La creación del santuario se engloba en la milenaria tradición de pesca de la comunidad polinésica, que se expresa en la palabra bul, que consiste en detener la pesca por varias temporadas para dejar que las poblaciones de peces se recuperen. Además, se trata de cambiar la pesca de alta intensidad por otras actividades económicas sostenibles, como el buceo.

No es la primera vez que el gobierno de Palau emprende acciones de esta naturaleza: en el 2009 crearon el primer santuario de protección de tiburones del mundo, de 600.000 kilómetros cuadrados, que permitieron que se recupere la población de varias especies de escualos.

Los habitantes de estas islas tienen una conducta de David frente a Goliat. Se independizaron del dominio político de Estados Unidos en 1994, aunque mantienen un estatus de Estado libre asociado similar al de Puerto Rico. Para llegar a este acuerdo, se negaron a que se realicen ensayos nucleares en sus islas, aunque tuvieron que ceder a la instalación de bases militares en algunos puntos.

El santuario es una forma de atajar otros problemas medioambientales que castiga a sus 340 islas, de las que sólo nueve están habitadas: el ascenso de nivel de los mares amenaza con tragarse gran parte del territorio, y el gobierno tiene problemas para tratar las aguas negras y los residuos tóxicos.

A Palau no le será fácil controlar semejante extensión de océano: apenas cuenta con un barco con tecnología para vigilar. Por ello, su plan de creación de la zona económica especial contempla la creación de patrullas marítimas, la instalación de radares y contratar monitoreo satelital para detectar la pesca furtiva.

Hay varias fundaciones que ayudan al gobierno de Palau a crear su titánico santuario, como Stand in Palau, que emprende una campaña de crowfunding para recolectar 100.000 dólares y donarlos a la causa. También se pueden patrocinar otras acciones, para ayudar a comprar barcos y aviones que permitan vigilar este tapiz del océano.

También se encuentra trabajando la fundación Global Ocean Legacy, que impulsó la creación de diversos santuarios en el planeta, como las zonas de protección de las Islas Pitcairn (Pacífico Sur), la plataforma noreste de la Isla Norte de Nueva Zelandia, y la generación de un parque marino protegido en la Isla de Pascua. En total, serán 2,5 millones de kilómetros cuadrados que permitirán cuidar la población marina.


Fiuente: noticias-ambientales-internacionales

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