07 octubre 2012

“Masacre” de indígenas yanomamis en Venezuela

Supervivientes de la masacre de Haximú de 1993 sostienen urnas con las cenizas de sus familiares. Los mineros de oro asesinaron a 16 yanomamis en el ataque.Habiendo recibido testimonios de fuentes confidenciales, Survival piensa que no se produjo ningún ataque de buscadores de oro sobre la comunidad de Irotatheri. Yanomamis de la zona, en la que operan numerosos buscadores de oro ilegales, habían escuchado historias sobre una matanza en julio, y esto fue reproducido por algunas personas como si hubiera ocurrido en dicha comunidad. En estos momentos desconocemos si estas informaciones surgieron a raíz de un incidente violento, lo que parece la explicación más plausible, pero la situación en la zona sigue siendo muy tensa.

La reacción del Gobierno de Venezuela sigue siendo vergonzosa. Aún no ha anunciado que vaya a expulsar a los buscadores de oro, y negó inmediatamente haber encontrado “pruebas” de la matanza, incluso antes de concluir su propia investigación. Sus simpatizantes han llegado más lejos y han acusado a sus críticos de formar parte de una conspiración de derechas, entre otras cosas.




Las autoridades venezolanas deberían continuar investigando el incidente y, aún más importante, deben expulsar a los invasores del territorio yanomami y de otros territorios indígenas del país.

Un grupo de buscadores de oro en Venezuela han perpetrado una “masacre” de indígenas yanomamis aislados, según informaciones a las que ha tenido acceso Survival International.
Testigos del suceso han descrito cómo encontraron “cuerpos y huesos quemados” cuando visitaron la
comunidad de Irotaheri, en la región venezolana de Momoi, cerca de la frontera con Brasil.

Las informaciones iniciales sugieren que hasta unas 80 personas podrían haber sido asesinadas, pero resulta imposible confirmar estas cifras. Solo se han encontrado tres supervivientes.
Se piensa que el ataque se produjo en el mes de julio, pero es ahora cuando las noticias sobre el suceso están saliendo a la luz.

Debido a lo remoto del lugar donde se encuentra la comunidad, los indígenas que descubrieron los cuerpos tardaron varios días en caminar hasta el asentamiento más cercano para informar acerca de la tragedia.
Luis Shatiwe Yanomami, un líder de la organización yanomami Horonami, se encontraba en Parima y habló con los indígenas acerca de lo que habían visto. Le dijeron que aquellos que sobrevivieron se encontraban cazando mientras la casa comunal de la comunidad era devorada por las llamas.
En declaraciones a Survival, Luis ha dicho: “Llevamos tres años denunciando la situación. Hay muchos buscadores de oro trabajando ilegalmente en la selva”.

En conversación con Survival, Eliseo, un hombre yanomami de la región que ha hablado con los indígenas que descubrieron la masacre, explicó: “Ellos dicen que han visto cuerpos carbonizados, y los restos quemados del shabono (la casa comunal)”.

Las masacres de indígenas yanomamis no son infrecuentes. En 1993, 16 indígenas fueron asesinados después de que los buscadores de oro atacaran la comunidad yanomami de Haximú. Posteriormente, varios mineros fueron condenados por homicidio. Hasta la fecha no se ha producido una investigación de este último ataque.

El director de Survival International, Stephen Corry, ha declarado: “Esta es otra brutal tragedia para los yanomamis: quienes acumulan crimen tras crimen. Todos los gobiernos amazónicos deben poner fin a la desenfrenada minería, tala y ocupación ilegal en y de territorios indígenas. Esto conduce inevitablemente a masacres de hombres, mujeres y niños indígenas. Ahora las autoridades de Venezuela deben llevar a los asesinos ante la justicia rápidamente, y enviar una señal a toda la región de que los indígenas no pueden seguir siendo asesinados con total impunidad. La minería y la tala deben llegar a su fin”.

Fuente: Survival.

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