14 julio 2013

Océanos: la basura también va al fondo

Basura en el fondo del oceano
Cantidades sorprendentemente grandes de basura acaban flotando en el océano. Bolsas de plástico, envases livianos, y en general todo desecho capaz de flotar no sólo ensucia las aguas de muchas playas sino que también se acumula en áreas de mar abierto, como el sitio ocupado por la Gran Mancha de Basura del Océano Pacífico, un extenso “islote” de basura flotante que se creó espontáneamente por una curiosa combinación de factores vinculados mayormente a las corrientes marítimas.

Ahora, una nueva investigación a cargo de especialistas del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterrey (MBARI), en Estados Unidos, ilustra hasta qué punto la basura está también acumulándose en las profundidades marinas, por ejemplo en el Cañón submarino de Monterrey.


El equipo de Kyra Schlining se inspiró en un estudio anterior, que se efectuó frente a la costa del sur de California y en el que se rastreó basura hasta 365 metros de profundidad. Schlining y sus colegas han logrado continuar esta búsqueda en aguas de hasta 4.000 metros de profundidad. El nuevo estudio también cubre un período más largo, e incluye más observaciones in situ de desechos a gran profundidad que cualquier otro estudio previo del que esta científica tenga conocimiento.





Ella y sus colegas se concentraron en estudiar desechos del fondo del mar en la región de la Bahía de Monterrey. En esta región, los investigadores estudiaron más de 1.150 objetos o fragmentos, recogidos del fondo del mar.


Cerca de un tercio de los desechos consistieron en objetos hechos de plástico. De entre ellos, más de la mitad fueron bolsas. Estas bolsas son potencialmente peligrosas para la vida marina porque pueden asfixiar a los organismos a los que se pegan o a los animales que intentan comerlas.


El segundo tipo más común de desechos visto en este estudio correspondió a objetos metálicos. Cerca de dos tercios de estos objetos eran latas de bebidas. Otros desechos comunes encontrados fueron sogas, equipamiento de pesca, botellas de vidrio, papeles y prendas de vestir.


Los investigadores encontraron que la basura no estaba distribuida al azar en el fondo marino. Por el contrario, se la encontró mayormente en laderas empinadas rocosas del Cañón de Monterrey así como en algunos puntos en particular. Las corrientes marinas sin duda ejercen un papel clave en este fenómeno.


Los investigadores también descubrieron que los desperdicios se hallaban más comúnmente en las partes más profundas del cañón, por debajo de los 2.000 metros (6.500 pies).


“Estoy segura de que hay muchos más desechos en el cañón que no estamos viendo. Muchos de ellos quedan enterrados por deslizamientos de tierra subacuáticos y por movimiento de sedimentos”, argumenta Schlining.


Los efectos negativos que toda esa basura ejerce sobre la vida marina son numerosos, por diversas razones. Sin embargo, algunos animales se benefician de algunos de esos objetos. Por ejemplo, los neumáticos viejos en zonas muy blandas del fondo marino son usados como refugio por algunos animales que pasan buena parte de su vida en el fondo del mar.

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