12 mayo 2016

Por qué Obama tiene tanta prisa por firmar el TTIP

TTIP, NO al TTIP, Obama, EE.UU, Europa
Todos sabemos que tras la negociación del tratado TTIP (Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión) hay un conjunto de oscuros intereses que los gobiernos de los respectivos países defienden a capa y espada.

Y no tienen nada que ver con el bienestar, el progreso o los derechos de sus respectivas poblaciones.
El 7 de mayo, el diario de noticias alemán Deutsche Wirtschafts Nachrichten, publicó un artículo titulado “EEUU planea un ataque frontal a los tribunales europeos a través del TTIP”, en el que revelaba que “la urgencia de Estados Unidos para firmar el TTIP tiene una razón sólida: los megabancos deben protegerse de las reclamaciones de los inversores europeos que aleguen que fueron engañados durante la crisis de la deuda, algo que ha revelado de forma probablemente involuntaria el embajador de EEUU en Italia”

Como veremos, la revelación del embajador de EEUU en Italia no tiene nada de “involuntaria” y de hecho pone sobre la mesa el por qué de las prisas de Obama por firmar el acuerdo.


Por resumirlo de forma rápida: los grandes bancos estadounidenses tienen miedo a ser demandados en tribunales europeos debido a la crisis de la deuda y a sus prácticas engañosas. Si las demandas presentadas contra ellos en Europa prosperan, se verán obligados a pagar cuantiosas indemnizaciones por sus estafas y malas prácticas.

La única solución para evitarlo: firmar el TTIP.

Pero esta gran maniobra para proteger los intereses de los grandes bancos norteamericanos, también puede proteger a las grandes entidades bancarias que han incurrido en el mismo tipo de malas prácticas y se pueden ver abocadas a las mismas denuncias.

El embajador norteamericano en Italia mencionó un caso particular, aunque de forma sibilina no hizo referencia a ningún gran banco norteamericano, sino a uno alemán: el Deutsche Bank, probablemente con la intención de forzar a los alemanes a firmar el acuerdo lo más rápidamente posible, para proteger a sus megabancos contra las posibles demandas de los inversores extranjeros que decidan denunciar los engaños a los que fueron sometidos por las entidades bancarias. En el caso del Deutsche Bank, ha recibido la denuncia de los inversores de la ciudad italiana de Trani, una población de 53.000 habitantes.

Al respecto de este caso, cabe indicar que Reuters publicó el 6 de mayo: “fiscal italiano investiga al Deutsche Bank sobre la venta de bonos de 2011”, e informó que, “Un fiscal italiano está investigando al Deutsche Bank (DBKGn.DE) sobre la venta de 7.000 millones de euros de bonos del gobierno italiano hace cinco años. Un fiscal en Trani, una ciudad en el sur de Italia, está investigando el caso porque el Deutsche Bank supuestamente dijo a sus clientes en una nota de investigación a principios de 2011, que no había ningun motivo de preocupación con la deuda pública de Italia y luego vendió casi el 90% de su propia explotación de los bonos italianos que poseía”.

Las agencias de calificación de bonos de Estados Unidos, también son objeto de denuncia en este caso, puesto que los inversores de la ciudad de Trani, se habían basado en sus falsas calificaciones de los bonos para realizar la inversión.

Así pues, las palabras sibilinas del embajador norteamericano en Italia, representan un mensaje encubierto de la administración de Obama hacia Alemania y otros países, para forzar un rápido acuerdo y firmar el TTIP, protegiendo así a los grandes bancos. (a los que de hecho sirven los políticos).

Obama, a través de su embajador italiano, parece estar indicando que si el TTIP no se convierte en ley, los megabancos de Europa (y las agencias de calificación de bonos de Estados Unidos, S & P, Moody y Fitch) podrán seguir siendo demandados por todos los inversores engañados, al igual que ha venido sucediendo con bancos estadounidenses como JP Morgan/Chase y Goldman Sachs en los Estados Unidos, donde las denuncias han prosperado y los bancos se han visto obligados a pagar miles de millones de dólares de indemnización por sus engaños, precisamente porque el TTIP aún no está en vigor en ninguna parte, incluidos los EEUU.

Al parecer, Obama, el defensor de los pobres y los necesitados, sería mucho más feliz si todas esas denuncias contra las entidades bancarias y las grandes agencias de calificación no fueran posibles y eso solo puede suceder si se firma el TTIP y se implantan sus regulaciones que los protegerán ante dichas denuncias.

Firmar el TTIP es la manera más rápida de proteger a los megabancos y a las firmas de calificación de bonos ante sus continuos engaños y estafas. Y las prisas parecen hacer referencia específicamente a la venta de sofisticadas inversiones en derivados y a las consecuencias que pueden acabar acarreando para estas grandes entidades si en Europa siguen prosperando las denuncias contra ellos.

La jugada maquiavélica de Obama ha consistido en utilizar al embajador norteamericano en Italia, John Phillips, para advertir sibilinamente de las consecuencias que acabarán sufriendo los grandes bancos europeos (como el Deutsche Bank), sino se firma rápidamente el acuerdo TTIP y la gente sigue demandándolos por sus engaños y abusos.

De hecho y tal y como denuncia el Deutsche Wirtschafts Nachrichten, en el marco del TTIP, ningún tribunal de una pequeña ciudad, como el de Trani, podrá llegar a emitir una denuncia de este tipo contra una gran entidad bancaria.

Bajo el TTIP, estas denuncias serían derivadas a un panel de arbitraje, (presuntamente imparcial, pero realmente controlado por las corporaciones y los bancos), en el que los inversores perjudicados no ejercerían ninguna influencia y en los que sería casi imposible que los derechos de los inversores estafados fuera protegido.

Otro ejemplo citado por el periódico alemán es el de la ciudad alemana de Pforzheim, que demandó con éxito, en el Tribunal Federal de Justicia, al megabanco norteamericano JP Morgan/Chase, lo que permitió a los denunciantes de Pforzheim reclamar por “daños acumulados de 57 millones de euros”

De firmarse el TTIP, un Megabanco que recibiera una multa de este tipo por parte de un tribunal, podría demandar a los contribuyentes de la nación para que ellos restauraran la pérdida que dicha denuncia hubiera provocado en el banco.

Es decir, con el TTIP, cuando los inversores estafados que demandaran a un gran banco ganaran su caso en los tribunales, los contribuyentes del propio país se verían obligados a cubrir las indemnizaciones que el banco realizara a los inversores estafados, de manera que el banco jamás pagaría por sus fechorías.

Bajo el TTIP, cualquier empresa que sea multada por sus abusos o estafas, puede argumentar que sus derechos han sido violados, obligando a que al final sea el gobierno del país donde se realiza la denuncia, es decir, sus ciudadanos, los que tengan que pagar la multa, con el agravante de que en tal caso, el gobierno no podría recurrir a ninguna instancia superior para reclamar sus derechos o evitar tal sentencia.

Obama y otros defensores de este sistema, que se llama ISDS (Arbitraje de diferencias estado-inversor), sostienen que es una forma más eficiente de manejar este tipo de controversias. En los asuntos comerciales internacionales, no sólo elimina a los tribunales de apelación, sino que elimina gradualmente a la propia democracia, al condenar a los respectivos gobiernos (representantes legítimos de sus pueblos), a someterse definitivamente a estos paneles de arbitraje internacional, que con toda probabilidad estarán a sueldo de las grandes corporaciones y los grandes bancos.

Esta es la razón por la que personajes infectos como Barack Obama o Angela Merkel tienen tanto interés y tanta prisa por firmar el TTIP: sus amos de los grandes bancos (los norteamericanos en el caso de Obama y el gigante bancario Deutsche Bank en el caso de Merkel) les están azuzando para que firmen de una vez el acuerdo y les protejan de las denuncias del populacho.

Los bancos no quieren seguir soportando esta humillación: no pueden seguir tolerando que los pobres a los que estafan y roban puedan demandarles y obligarles a devolver el dinero que les han robado.

Dicho en otras palabras: Obama y su entrañable amiguita Merkel (amiga a su vez del dictador criminal de Turquía), tal cual perros de presa soltados por sus amos, quieren acabar con los últimos resquicios de derechos y poder que le quedan a los pueblos de los países de Europa y de EEUU, para que se conviertan definitivamente en esclavos de los bancos y las grandes corporaciones.

El TTIP, así como su pariente del pacífico, el TPP, son de hecho, dos golpes de Estado planetarios para instaurar el Nuevo Orden Mundial y acabar con el último resquicio que quede de soberanía popular, con el fin de instalar las bases de un neo-feudalismo corporativo.

Por esa razón, todos aquellos políticos que firmen tales acuerdos, deberían ser condenados por ALTA TRAICIÓN a sus pueblos y a sus países y ser castigados con la máxima pena posible en estos casos…

Fuente: periodismo-alternativo-com

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