La ministra Isabel García Tejerina, en una reunión con Javier Goñi, presidente de Fertiberia el 13 de diciembre de 2017.
El
Gobierno español se opone a que Europa rebaje los límites tóxicos
permitidos en los fertilizantes agrícolas, porque establecer unos
niveles más estrictos perjudicaría a la industria agroquímica española:
“Nos sacaría del mercado”, ha justificado el Ejecutivo en un documento
de trabajo al que ha tenido acceso eldiario.es
El
encargado de defender la posición española es el Ministerio de
Agricultura, a cargo de Isabel García Tejerina, que se incorporó al
Gobierno de Rajoy en 2012 directamente desde el sector de los
fertilizantes. Hasta entonces era una alta directiva de la empresa
Fertiberia, principal productora de fertilizantes en España y
perteneciente al grupo Villar Mir.
La Unión Europea
está negociando nuevos valores límite de cadmio (un mineral pesado
tóxico) en los fertilizantes a base de fosfatos, que se usan en todo
tipo de cultivos. La Comisión Europea ha propuesto reducir
paulatinamente el volumen de cadmio hasta los 20 microgramos/kg en 12
años. El Parlamento, por su parte, coincide con los valores máximos de
la CE pero apuesta por dar más tiempo a los fabricantes para adaptarse.
España, en cambio, defiende que los niveles se queden en los 75
microgramos.
El documento del Ministerio de
Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente deja claro que España apuesta
por dejar el umbral en la franja alta: “Desde la Secretaría General de
Medios de Producción Agrícola y la Oficina Española de Variedades
Vegetales del Ministerio se ha enviado un escrito a la Comisión
argumentando que el límite de 75 mg/k se considera aceptable en las
condiciones de uso actuales de los fertilizantes fosfatados en suelos
agrícolas”.
El Ministerio justifica su postura en
el daño que fabricar fertilizantes menos tóxicos tendría en el sector
industrial: “El mercado español debe poder seguir disponiendo de fósforo
procedente de la roca fosfórica africana. Límites de cadmio demasiado
rigurosos nos sacarían del mercado en fertilizantes fosfatados”, deja
por escrito el Gobierno.
Este argumento es casi
idéntico al de la patronal de fabricantes españoles, ANFFE, que tras
conocer en octubre pasado la propuesta de límites del Europarlamento,
aseguró: “Son absolutamente innecesarios, no están científicamente
justificados y podría afectar de forma muy negativa a los fabricantes
europeos de fertilizantes con fósforo, generando una reducción y
encarecimiento de la oferta de dichos fertilizantes en Europa y una
mayor dependencia del exterior”. ANFFE está presidida por Fertiberia.
Además,
la patronal europea, Fertilizers Europe –cuya presidencia también recae
en Fertiberia– y los agricultores defienden que no existen estudios
concluyentes de que los altos niveles de cadmio tengan afecciones sobre
la salud.
Los intereses de Agricultura sobre los medioambientales
Fertiberia acapara el 75% de la producción en España y el 100% en Portugal,
con una cuota de mercado del 33%. Esta empresa adquiere su roca
fosfórica para fertilizantes de Marruecos, donde la materia prima tiene
niveles de cadmio mucho más elevados que sus competidores
rusos, egipcios o de Oriente Medio.
El grupo, que
obtuvo unos ingresos de 804 millones de euros en 2016, es miembro de
Fertilizers Europe. “El Parlamento Europeo optó por alejarse de la
Propuesta de la Comisión, pero no tanto como pedían los fabricantes de
fertilizantes. Así, el Parlamento Europeo pone en juego la continuidad
de la producción de fertilizantes con fósforo en Europa”, aseguró su
director general, Jacob Hasen.
La ministra de Agricultura fue
directora de Planificación Estratégica de Fertiberia y consejera de
Fertial (la filial argelina de Feritiberia que también produce
fitosanitarios) desde abril de 2004 hasta febrero de 2012, cuando llegó
al ministerio como secretaria general. Antes de fichar por la firma de
Villar Mir, Tejerina fue también secretaria general del Ministerio de
Agricultura. Una puerta giratoria de manual.
Eso
sí, para evitar incompatibilidades en su trabajo en España, el 24 de
mayo de 2017 el BOE publicó su ausencia en el Consejo de
Ministros cuando se votaba la reforma de la normativa sobre productos
fertilizantes y sobre comercialización de determinados medios de defensa
fitosanitaria (plaguicidas). Sin embargo, esto no ha sucedido en todo
el proceso de negociación del reglamento de fitosanitarios de la Unión
Europea, donde la postura del Ministerio ha coincidido con la de
Fertiberia y la patronal europea de los fertilizantes.
Llamativa
es también la lucha entre las dos almas del ministerio que dirige
Tejerina. En materia de fitosanitarios, los intereses del sector
industrial representados en la Agricultura se imponen a las tesis del
Medio Ambiente.
Así, la postura del Reino de España
se alinea con la expresada por el sector agroquímico, según revelan los
documentos del Ministerio. Hasta ahora, tanto la Comisión Europea como
el Parlamento Europeo han votado a favor de reducir en los próximos años
las cantidades de cadmio en los fertilizantes hasta los 20 mg/k. Sólo
queda por conocerse la postura el Consejo de la Unión Europea –donde se
reúnen los gobiernos de los distintos países– para certificar la
reducción de cadmio.
España, Polonia y Reino Unido
bloquean el acuerdo en el Consejo de la UE, según fuentes de la
negociación, y se ha abierto una dura disputa entre los Estados para
defender los intereses nacionales o del medioambiente, según cada caso. A
favor de reducir los niveles de cadmio están Alemania, Finlandia,
Dinamarca o Italia. Además, países como Suecia, Hungría o República
Checa ya tienen en sus estados límites de entre 20 y 30 mg/k.
Un metal pesado con efectos nocivos sobre la salud
El cadmio, según los defensores de su reducción en los fertilizantes,
es una sustancia cancerígena en alta concentración y en su depósito en
la tierra acaban siendo absorbido los alimentos que los traslada a la
cadena alimentaria. La Agencia de Seguridad Alimentaria de Francia
denunciado que los altos niveles de este metal pesado en la comida
pueden ser peligrosos para embarazadas y niños.
La
Comisión Europea añade que este metal tiene especiales efectos negativos
sobre el riñón y los huesos además de estar clasificado como
cancerígeno humano. La CE informa de que se estudia su efecto como
factor de riesgo para padece tumores de pecho, pulmón y endometrio.
La
normativa en discusión no solo pretende poner unos límites de este
metal pesado sino que está enfocada a promover el uso de fertilizantes
orgánicos a partir de materias primas no importadas, es decir,
transformar los residuos en nutrientes para los cultivos, en un nuevo
modelo de economía circular que reduzca los desechos.
Fuente: maestroviejo.es
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