
"Hemos visto que hay dos tipos de microbios en el intestino: buenos y malos", explica una de las investigadoras, Maria Moore, estudiante de la Universidad Estatal de Louisiana, en Estados Unidos. "Los microbios buenos, como las bífidobacterias y las bacterias del ácido láctico, se dan un festín con el chocolate. Cuando se come chocolate negro, crecen y lo fermentan, produciendo compuestos que son antiinflamatorios", afirma esta experta.