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Chernobil |
Se han cumplido 25 años del accidente nuclear de Chernóbil
[1]. Un cuarto de siglo después, esta instalación sigue suponiendo un peligro
por el riesgo de colapso del deteriorado sarcófago [2] que cubre las ruinas del
reactor siniestrado, que todavía contiene en su interior los restos activos del
combustible nuclear. La nueva estructura que debe cubrir el actual sarcófago se
terminará diez años después de lo previsto inicialmente y va a tener un coste
tres veces superior al calculado originalmente.
Greenpeace considera que el accidente de Fukushima demuestra
que no se aprendió la sigue lección de Chernóbil. “En lugar de camuflar la
gravedad del accidente de Fukushima, proponiendo alterar los niveles de la
Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES) para elevar la clasificación
de Chernóbil, como propone la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE, la
industria nuclear debería reconocer la inevitable peligrosidad de esta energía
¿Qué más tiene que pasar?”, ha declarado Carlos Bravo, responsable de la
campaña de Energía Nuclear de Greenpeace.