25 mayo 2016

Orcas

Por qué no se deberían mantener orcas en cautividadOrcas

Hay actualmente en el mundo 56 orcas mantenidas en cautividad, y el número va en aumento. España, junto a Francia y Rusia -con 6 orcas cada uno- son los terceros países con más orcas cautivas, después de EEUU (25 orcas) y Japón (7) y seguidos de China (5), Argentina (1) y Canadá (1). 21 de estas 56 orcas han sido capturadas de su estado salvaje.
La primera exhibición de una orca en cautividad, tuvo lugar en el año 1964, así que hace más de 50 años que estos animales están siendo exhibidos para el entretenimiento humano. Históricamente ha habido al menos 215 orcas mantenidas en cautividad, más de la mitad de ellas fueron capturadas de su estado salvaje en Rusia, EEUU e Islandia. Y 160 de ellas ya han muerto, todas de manera prematura.

Las capturas de orcas de la naturaleza se han reavivado en los últimos años debido a la creciente demanda en países como Rusia, Japón o China. Desde 2012, 10 orcas han sido capturadas en el Mar de Okhotsk, Rusia.


Las orcas son animales enérgicos y dinámicos. Dotados de una inteligencia altamente emocional, su vida se basa en relaciones sociales y familiares con los otros miembros de su manada. Incluso pueden desarrollar tradiciones culturales, como preferencias alimentarias y dialectos vocales propios de cada grupo.

La diversidad y complejidad de sus comportamientos, lingüística y ecología puede situar a estos animales justo después de las de la especie humana a estos niveles.

Las orcas son depredadores cooperantes, sus territorios alcanzan miles de kilómetros cuadrados y pueden nadar hasta 150-160 kilómetros en un solo día y a velocidades de hasta 56 Km./hora.

Pero para la industria de la cautividad, una orca no es nada de esto sino una inversión de millones de dólares para alimentar su negocio.

En cautividad, estos animales son forzados a vivir en una instalación unas diez mil veces menor de lo que sería su hábitat natural y los estudios científicos -y la experiencia- demuestran que estos animales no se ajustan a las condiciones impuestas por el cautiverio.

Mortalidad

Los niveles de mortandad de estos animales en cautividad son 2,5 veces más altos que en la naturaleza.

En su estado salvaje, las orcas macho viven un máximo estimado de 60-70 años, mientras que las hembras pueden vivir 80-90 años y (siendo la media de su expectativa de vida de aproximadamente 30 años en los machos y 50 en las hembras).

Sin embargo, la mayoría de orcas que se han mantenido en cautividad desde el inicio de esta industria han muerto, tanto machos como hembras, antes de llegar a los 25 años. Muchos ni han llegado a los 20 muriendo en su adolescencia y sólo dos hembras han pasado de los 40 años.


Salud

Las causas de muerte más comunes con la neumonía, la septicemia y otras infecciones aunque también pueden morir al dar a luz, durante interacciones agresivas con otras orcas en sus tanques o de torsiones intestinales, entre otros motivos.

Un factor que contribuye a la mortandad causada por infecciones es la inmunosupresión que sufren estos animales cautivos debido al estrés crónico, la depresión psicológica e incluso el aburrimiento.

La salud dental de las orcas en cautividad es especialmente mala debido a que suelen morder las paredes de cemento o los barrotes de su tanque -por aburrimiento o como muestras de agresividad hacia otras animales en cercados anexos. A través de los dientes rotos o desgastados, se crea una vía directa para que los gérmenes entren al sistema sanguíneo donde pueden llegar a los órganos y provocar numerosos problemas clínicos.
Aunque los parques acuáticos aleguen que es normal que se doblen las aletas dorsales de las orcas debido a la gravedad, esto raramente ocurre en la naturaleza. En su estado salvaje, sólo se observa este fenómeno en el 1-5% de los machos de algunas poblaciones (y en ninguno en otras). Sin embargo, todos los machos en cautividad muestran la aleta dorsal doblada.

La salud mental de estos animales también se ve gravemente afectada en estas condiciones, pudiendo llegar a un estado sicótico. Desde la agresividad hasta el flotar letárgicamente en sus piscinas, las muestras de fallos en garantizar su bienestar psicológico son muchas.

Algunos cetáceos en cautividad muestran comportamientos estereotipados, que son aquellos observados en los animales en cautividad y que se llevan a cabo de manera reiterada y sin finalidad aparente. En orcas, los más frecuentes son el nadar en círculos de manera repetitiva, o flotar en la superficie sin moverse y de manera letárgica durante largos periodos de tiempo. También, y sobretodo en grandes cetáceos como orcas u orcas negras, es común que muerdan los barrotes metálicos de sus tanques y las paredes o que froten sus barbillas en los muros de cemento, pudiendo romperse los dientes o provocarse graves heridas.

Ataques

Aunque la industria trate de esconderlos, se conocen al menos 138 casos de incidentes agresivos de orcas hacia personas. 4 personas, tres de ellos entrenadores, han muerto a causa de ataques de orcas cautivas siendo los casos más recientes en 2009 en Loro Parque y el 2010 en Sea World Orlando.

Al menos 24 orcas se han visto involucradas en docenas de incidentes que pusieron en riesgo la vida o la seguridad de las personas que interactúan con ellas (aunque es posible que esta cifra sea mayor dado que este tipo de incidentes no suelen publicitarse). Y a menudo delante de cientos de espectadores, la mayor parte niños.

En la naturaleza, raramente se observa agresividad entre las orcas, y en los casos observados, ninguno ha resultado en daños graves. En cambio, la agresividad entre orcas en cautividad es común, debido a la incompatibilidad entre ellas, el acoso de las más dominantes y la imposibilidad de escapar. Los grupos de orcas cautivas son totalmente artificiales, formados por animales que no necesariamente se llevan bien. Existe un caso de una orca cautiva que murió debido a una herida causada durante una interacción agresiva con otra orca y numerosos casos de cortes y graves heridas resultando de ataques entre sí.

Las señales de agresividad entre estos animales incluyen ataques a las zonas genitales, chasqueo de los dientes, persecuciones rápidas o movimientos violentos con la cabeza.
Las interacciones violentas observadas en orcas cautivas incluyen embestidas que pueden resultar en contusiones graves, hemorragias internas ruptura de costillas, pulmones o arterias e incluso dislocaciones de la espina dorsal, lesiones que pueden facilitar la invasión tóxica o incluso causar la muerte de los animales. Es frecuente observar en la piel de las orcas cautivas profundas heridas causadas por los dientes de otros animales.
Los comportamiento aberrantes y la agresividad observados en las orcas en cautividad, sugieren un desarrollo social y psicológico y un estrés anormales en los animales criados o nacidos en grupos y entornos artificiales.

Cría en cautividad

Ambos sexos alcanzan la madurez sexual hacia los 12-14 años de edad. Las hembras dan a luz aproximadamente cada 5 años y llegan a la menopausia a los 40-45.

Los delfinarios tienden a hacer criar a sus hembras antes y más a menudo de lo que harían en la naturaleza y en ocasiones de manera endogámica. Como en otras especies de mamíferos, las hembras forzadas a criar en estas condiciones pueden tener problemas físicos que reducen su expectativa de vida. Esta práctica también pone en riesgo la supervivencia de las crías dado que las madres pueden no haber aprendido las habilidades maternales o no disponer de la madurez necesaria para criar a una cría con éxito.
Hay varios casos de orcas hembras que han reaccionado agresivamente hacia sus crías recién nacidas o que sencillamente no consiguen amamantarlos o cuidarlos debidamente. En un caso, la piscina de una orca era tan pequeña que no podía adoptar la postura adecuada para alimentar a su cría- que murió al poco tiempo de nacer.

En los delfinarios en común la endogamia que puede provocar altos índices de muertes de crías. Asimismo, los animales que viven sufrirán de sistemas inmunitarios debilitados y el riesgo de enfermedades o anormalidades genéticas se transmitirá a las siguientes generaciones.

La endogamia también implica problemas de bienestar haciendo pasar a las hembras por el trauma emocional de perder a sus crías y poniendo asimismo en riesgo su vida. Para evitar la endogamia los centros intercambian animales entre ellos y por todo el mundo, rompiendo los grupos existentes y añadiendo tensiones sociales entre los animales de distintas instalaciones.

Orcas en España

En 2006, 4 orcas fueron importadas a Loro Parque, Tenerife, desde Sea World EEUU (Keto, Tekoa, Kohana, Skyla). Se justificó su importación como parte de un programa de cría en cautividad y las autoridades científicas del CITES (Convenio Internacional para el Comercio de Especies Amenazadas) dieron su aprobación a las instalaciones a pesar de la presión de diversas ONGs que denunciaban que iban a participar en actividades circenses. Esta fue la primera importación de orcas a la UE en 10 años.

En 2010, Kohana dió a luz a Adán. Debido, posiblemente, al hecho de que se forzó a Kohana a criar demasiado joven y a que fue separada de su madre con tal sólo 4 años de edad. Adán fue rechazado por su madre al nacer y criado por sus cuidadores.

En 2011, llegó al parque la orca Morgan que había sido rescatada en 2010 del Mar de Frisia y rehabilitada en el delfinario de Harderwijk en Holanda. Aunque científicos y expertos localizaron a su familia original y abogaban por reintroducirla con ellos una vez recuperada, un juez autorizó su traslado al centro Loro Parque de Tenerife, donde ahora actúa en los espectáculos circenses junto a otras 5 orcas. Morgan además es acosada por los otros animales y muestra numerosas heridas por su cuerpo. Actualmente hay un complejo proceso judicial en trámite para determinar su propiedad y si puede estar formando parte de espectáculos. Más información: http://www.freemorgan.org/
En 2012 nació Vicky, también hija de Kohana (con su propio tío- un nuevo caso de endogamia) quien la rechazó como había hecho con su primera cría. Vicky murió 10 meses después de nacer. Más información: http://faada.org/noticia-570
En Loro Parque ha habido, al menos tres casos registrados de ataques de las orcas a sus entrenadores:
  • 2007- una orca atacó a su entrenadora y trató de ahogarla
  • 2009- una orca atacó a su entrenador sujetándolo contra la pared bajo el agua
  • 2009- una orca atacó y mató a su entrenador

Conclusión

La única conclusión lógica a que se puede llegar con esta información es que las orcas no pueden sobrellevar las condiciones sociales y físicas artificiales que les supone cautividad; no sobreviven, el cautiverio les provoca daños físicos y psicológicos y se atacan entre ellos y a las personas de una manera que no ocurre en la naturaleza.

La cautividad no sólo implica la muerte prematura para los animales sino que también pone en riesgo de daños graves o muerte a las personas.

Se debería poner fin a la cría en cautividad de esta especie y al comercio de ejemplares vivos ya que no cumplen con ninguna finalidad conservacionista. La población de orcas en cautividad debería eliminarse de manera paulatina y, cuando fuera posible, retirando a estos animales en cercados marinos o poniéndolos en libertad.

Depende del público, de los medios, de las administraciones y de la comunidad científica, el considerar y evaluar la evidencia y tomar una decisión.

Fuente: sosdelfines.org 

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