- Beneficios en el corazón: la cebolla contiene componentes sulfurosos como el disulfuro de alipropilo, que combinados con su contenido en quercetina favorecen la protección de los vasos sanguíneos del daño que podría producir el colesterol. Se le atribuyen propiedades en el sentido circulatorio que también reducen el riesgo de hipertensión, angina de pecho o arteriosclerosis.
- Fortalece los huesos: según los estudios realizados, comer cebolla habitualmente reduce el riesgo de sufrir ciertos problemas óseos como la osteoporosis, favoreciendo el desarrollo de la masa ósea.
- Protege el cerebro: la quercetina que contiene, además, actúa como antioxidante. Esto hace que compense el daño producido por estrés oxidativo sobre las fibras musculares y otros tejidos tras el ejercicio. Según ciertos estudios, esto también es aplicable al tejido cerebral.
- Digestión: la cebolla favorece la digestión al estimular el hígado, el páncreas y la vesícula, aunque debe evitarse en casos de acidez estomacal o estómagos delicados. Con esto, podemos decir que puede ser especialmente útil en caso de sufrir estreñimiento.
Además de todo ello, la cebolla puede ayudar a prevenir el cáncer por
su contenido flavanoides, reduciendo el daño causado sobre las células,
por lo que no dudes en incluirla en tu dieta de forma habitual, al
menos como complemento.
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