No hay duda de que el aumento de enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes o la obesidad están relacionadas con determinados hábitos alimenticios insanos. La ingesta de azúcar es capital. Ahora sabemos que la industria azucarera “compró” científicos para exculpar al azúcar de esos problemas de salud.
El libro Adictos a la comida basura. Cómo la industria alimentaria manipula los alimentos para que nos convirtamos en adictos a sus productos, del ganador del Premio Pulitzer, Michael Moss, se divide en tres partes: sal, azúcar y grasa.
En ellas, el periodista documenta la imparable carrera de las
compañías alimentarias por añadir a sus productos cantidades ingentes de
esos elementos con el fin de que nos gusten tanto tanto que no podamos parar de comerlos.
También narra la ultracompetencia entre esas empresas hasta el punto
que han llegado a desvirtuar sus alimentos con tal de que las compañías
competidoras no vendan más que ellos.
Sabemos que multinacionales como Coca-Cola han desarrollado campañas para desviar la atención sobre los daños a la salud que provoca el excesivo consumo de azúcar.






















