La próxima semana, según diversas fuentes, la Comisión Europea se va a ocupar de las directrices relacionadas con los disruptores endocrinos. Lástima que todo este asunto se vea envuelto en la más oscura de las negociaciones, digna de secretos de Estados.
Es uno de los secretos mejor guardados de Europa. Está encerrado en el laberinto de pasillos de la Comisión Europea, en un ambiente protegido al que sólo tienen acceso 40 burócratas acreditados. Y sólo con lápiz y papel. No se les permite el uso de teléfonos móviles.
Se trata de uno de los protocolos de seguridad más estrictos, mayor incluso que el de las negociaciones de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP) entre la Unión Europea y Estados Unidos: si los miembros del Parlamento Europeo quieren acceder a la documentación del TTIP sólo pueden hacerlo en la sala de lectura, comprobando con anterioridad el contenido de su bolsillos.
Es un Informe secreto de 250 páginas. Su título, en la jerga de la Comisión, es el de "Evaluación del Impacto".





















